En nuestras casas

Hay que retorcer mucho los argumentos para justificar la inacción ante una emergencia: ante un incendio, un terremoto, una inundación… lo primero es salvar cuantas más vidas se pueda. Y punto. Ese momento no es para preguntas estúpidas. Y lo que está ocurriendo con las rutas migratorias es una emergencia. Miles de personas están perdiendo sus vidas en el desierto y en el Mediterráneo y aquí viene al pelo lo que nos decía el Abbé Pierre: “Frente a cualquier sufrimiento humano preocúpate, no solo de solucionarlo en el acto sino también de destruir sus causas”, tendremos que rescatar todas las personas que se ahogan intentando cruzar el mar y tendremos que preguntarnos qué está pasando y frenar las causas de ello.

Y lo que ocurre es lo contrario de lo que muchos explican en los países ricos, no hay «efecto llamada», hay causas para la huida: miseria, guerras, falta de oportunidades, de libertades, de agua… hacen que millones de personas se vean forzadas a salir de sus casas y buscar eso de lo que carecen en otras latitudes. Y ocurre que la mayoría de ellos terminan en campos de refugiados de países que están un poco mejor que el suyo, que alguno intenta llegar a Europa o Estados Unidos y que lo hacen por rutas muy peligrosas, en las que muchos mueren, debido a que las rutas seguras están bloqueadas para ellos.

Y también ocurren las trabas y las dificultades que se ponen una vez arriban a nuestras tierras: trámites burocráticos interminables, imposibilidad de reconocer títulos, exclusión sanitaria, educativa…,

Esas «causas para la huida», esas trabas y esas rutas peligrosas son las que la frase del Abbé Pierre nos conmina a destruir.

Ocurren más cosas y tendremos que coincidir con los argumentos xenófobos en algo: no se trata solo de rescatar a quien se ahoga en mitad del mar, también hay que darles una acogida digna y preguntar «si estamos dispuestos a meterlos en nuestras casas» Y claro que sí, acogemos al inmigrante en nuestras vidas, en nuestras comunidades, en nuestros trabajos, en nuestros barrios y pueblos… Y si se da el caso en nuestras casas. ¿Por qué dais por supuesto que no lo hacemos?

 

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.