Cinco años para empujar

En estos días andamos de recordatorio: el próximo día 29 de enero hará cinco años desde que abriéramos la nave que nos había cedido la Junta de Andalucía y nos pusiéramos a trabajar en ella con mucha inconsciencia y mucha ilusión todas las personas que habíamos formado parte del Taller El Caracol y alguna inconsciente más que se sumó a esta aventura.

Durante estos meses hemos hecho un balance “técnico”, con su DAFO y todo. Pero en este momento nos sale acordarnos de esta foto con una enorme alegría:

No está todo el mundo, ya lo sabemos. Tenemos esa habilidad, siempre falta alguien en la foto: uno que ese día no vino, otro que se despistó y no salió…

Lo que es cierto es que ese grupo llenó de vida, en muy poco tiempo, aquella nave vacía. Bueno, vacía no, antes había una inquilina a la que le tuvimos que pedir que se marchara:

Luego vinieron muchas cosas que os hemos ido contando: mudanzas, viajes, redes, trabajos, charlas, exposiciones, formación, más trabajos, muchas recogidas, inauguraciones, mercados, premios, películas, reuniones… pero a lo mejor no os hemos contado algo muy importante: entendíamos que, después de la experiencia que había hecho que nos conociéramos en El Caracol, aquello tenía que tener continuidad, porque los procesos personales y colectivos que habían germinado no podían truncarse sin más. Porque habíamos descubierto, como dice la canción, que tenían “importancia/ las miradas que no quieren ser apagadas/” y cuando “la complicidad se contagia /se pierde el miedo a dar la patada.”

Y así se hizo.

Traperos es hoy un espacio de crecimiento personal para quienes seguimos ahí, pero también ha sido un apoyo en el que los que no siguen en el grupo (“con dos manos increíbles para empujar”) se impulsaron para salir de situaciones de dificultad y andar su propio camino: unas veces por sendas que los demás no hubiéramos elegido, otras por las que habríamos pasado con dudas y otras por las que nos hubiéramos tirado de cabeza. Pero eso son opciones personales: lo cierto es que aquellos que, porque viajaron al norte, volvieron a su tierra con su familia, encontraron otros trabajos, por salud o porque les dio la gana, no están ahora mismo con Traperos, forman parte de esta historia.

Y no podemos celebrar cinco años sin acordarnos de todas y todos ellos: Juan, Jose, Nandy, Blesing, Pedro, Costi, Caty, Vanesa, Mor, Isaac, Fran, Marco, Celina: un abrazo muy fuerte.

Luego hubo más compañeras y compañeros, gente que estuvo de paso y gente que se quedó, gente que estuvo unos días con nosotros y gente que lleva años, gente que vino a hacer un curso, unas prácticas, un campo de trabajo o un voluntariado. Gente que se fue y gente que se incorporó al equipo.

A todas os debemos ser lo que somos y a todas os deseamos lo mejor en la vida. Esperamos que esta nos de la oportunidad de compartir más cosas buenas.

Seguimos. Hemos planeado otros cinco años con retos muy potentes por delante pero eso os lo contaremos en otro momento, mientras os dejamos con este tema de “El Drogas” al que pertenecen los entrecomillados que salen en esta entrada porque “somos los bastardos que dejaron de llorar”

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